20 enero 2020

Sobre mí

Nací en Barcelona acabando la década de los setenta. Médico de vocación, me quedé en primero de enfermería y, para quebrar la poca coherencia que gasto, al final acabé cursando Psicología.

Tras unos primeros años de psicoterapeuta decidí cambiar de profesión, sólo por la noble prespectiva de conseguir dinero, ya que la psicología no me daba ni para el traje que vestía. Y en esa búsqueda del empleo perfecto, trabajé en cosas tan dispares como la hostelería, comercial y recursos humanos, hasta que los ceros y unos aparecieron en mi vida y me centré de lleno en la consultoría informática, profesión de la que llevo disfrutando los últimos 9 años.

Vivo desproporcionadamente feliz con mi mujer, a quien conocí un día antes de cumplir la mayoría de edad. Tengo dos hijos tan extraordinarios que si los quiero un poco más, paso a desquererlos. Compartimos techo con una tortuga increiblemente escandalosa y nuestra perrita, Dama, que es mi herramienta de trabajo literario, ya que las historias que escribo nacen cuando ella me saca a pasear.

Como padezco de incontinencia imaginativa y mis dos hijos ya no requieren tanto de mi tiempo, he empezado a escribir. Ya tengo finalizada mi primera novela, “Mentiras que dan magia” (en proceso de corrección), planificando la segunda “Los miedos de Minerva” (título provisional) y soñando con la tercera, cuyo nombre nonato todavía no conozco.

Siendo coherente con mi incoherencia, mis pasiones son los libros y los videojuegos. Me encanta cocinar, pero comer no tanto. Una gran película que veo en bucle es Love Actually y soy fan del género Zombie. Mi actividad deportiva ideal es hacer running con una mochila en la espalda, llevando o trayendo libros de la biblioteca. La gente que no me conoce me dice que soy una especie de showman, pero quienes me han padecido muchos años tienen que sacarme las palabras por lo reservado que soy…

Hasta ahora os he contado cosas de mis estudios, mis trabajos, mi familia y mis hobbies. Aunque he de confesaros que yo no soy nada de eso. Llevo conociéndome ya 40 años y sigo sin saber quien soy y, sinceramente, creo que tampoco me interesa. Si alguien logra averiguar quien soy, que me explique, estaré encantado de conocerme.